¿CÓMO COMPRENDO LA FE?

26.08.2013 21:46

Fe es pasión

El ser humano tiene como punto central de sus desiciones más trascendentales el corazón. Bien se ha dicho que se piensa con la cabeza, pero se decide con le corazón. No se tome esto como un sentimentalismo. Tampoco se confunda con lo que comúnmente llamamos corazonada. Es adecuado que se comprenda como aquello, que en su palítar nos convoca a desarrollar y a dar una solución concreta a los enredados y oscuros dilemas de nuestra vida. Por eso reitero que no se trata de un simple parecer o suposición; aquí el corazón toma la tarea de afirmar al sujeto desde dentro,  comprometiendolo totalmente; toda su persona queda incluida, involucrando  en la respuesta o afrimación todo lo que él es. Desde éste punto, quiero resaltar el elemento de la fe como aquello que debe ser una respuesta  de la persona en su totalidad, es un sí que lo involucra y sitúa en una perspectiva de vida nueva, lo hace ubicar con una nueva óptica ante el mundo.

Así pues, al presentar a la fe como una respuesta del corazón, ésta debe tener la misma fuerza y constancia que el corazón tiene. Asimismo La fe debe irrigar a toda la persona, cada parte debe estar impregnada por ella, pues se convierte en un motor que la impulsa siempre hacia nuevos y radicales pasos. Asimismo, la pasión con la que se agita el corazón, debe ser la misma con la que caminamos diariamente en el camino de fe. Una fe nacida del corazón está viva, es vivficante, comunica una realidad diferente y especial. Así, la fe es movimiento de vida, ésta se renueva cuando  se pone en camino por la pasión que se imprime como necesidad. Una fe quieta no es fe, pero puede ser fe, sólo que se encuentra adormecida.  De modo pues que al hablar de fe como una pasión, se ha de notar que indica vida en plenitud. Nuestra fe no puede estar muerta, no puede quedarse en el supuesto, no debe estancarse en la pregunta absurda. Nuestra fe debe partir del puerto, levar anclas y preparar velas, debe emprender el viaje que ha recibido como gracia plena. Una fe como pasión es una fe con sentido de vida. una fe que es pasión, es la que no se desobliga del mundo, sino que se compromete con todo lo que sucede en él. Una fe apasionada, es la que se ha dejado enamorar de la fuente de vida y tiende hacia ella con todas sus fuerzas. Nuestra fe es vida que no se puede quedar quieta, porque perderíamos el mismo sentido de existir.